lunes, 4 de junio de 2018

ELLA NO COMBINA CON TU FORMA DE SER.

Quiero que sepas que estoy feliz por ti,

no te deseo más que la felicidad,

se ven bien juntos

dime ¿es una versión nueva de mi?

¿ella es tan graciosa como yo?

¿ella es elocuente?

¿ella se inventa un beso diferente?

¿ella es pervertida como yo?

¿ella iría y cogería tu parte de adelante en el cine o en la calle?

Ella no combina con tu forma ser.



Cuéntame

¿el amor que recibiste no fue capaz

de ser suficiente para ti?

¿ella sabe que piensas en mi

cuando caminas por los lugares

donde tú y yo anduvimos?



Dejaste un desorden

cuando te fuiste,

es estúpido que me niegues ahora,

porque tú bien sabes

que no puedes dejar de verme.



Debes de saber

que no estoy tan bien como pensé

pero veo que tú si,

eres un maldito egocéntrico,

hipócrita y orgulloso.



Te veo cenando con ella,

odio tener que gritar en plena mesa

pero lo que hiciste

fue una bofetada en la cara

por lo rápido que fui reemplazada...

es vulgar lo que voy a decir

pero sé que piensas en mi

cuando te acuestas con ella.



Veo que le dices las mismas frases,

las mismas rimas que me decías,

¡vaya! ¡qué falta de imaginación!

¿ella sabe que aun te hago temblar

hasta empiezas a titubear?



¡Eres patético!

quieres justificarte

pero no hay nada que puedas hacer,

no voy a deshacerme

tan rápido como cuando cierras los ojos,

estaré ahí aunque no esté,

seré una sombra inevitable

de cada chica con la que coges,

eres el clásico chico malo,

poeta reprimido,

él que habla mucho

y dice muy poco.



Ella no combina con tu forma de ser.

(2013)


lunes, 28 de mayo de 2018

Frases en mi mente


Acabo de terminar de escuchar su audio, no sé cuántas veces lo he reproducido que me he memorizado hasta su respiración. Amo su voz pero lo que más amo es escucharlo, me gusta la forma en la que me mira y me explica todo lo que le gusta o cuando me cuenta una anécdota o un episodio triste de su vida. A veces me pasa que me habla y no entiendo nada de lo que me dice o que me pierdo observándolo; esto solo lo había visto en las películas, donde alguien está hablando y no escuchas nada, solo un silencio pero le ves moviendo la boca y te quedas congelada como si no pudieras moverte, y solo ves que le brillan los ojos o simplemente como se expresa, esto es exactamente lo que me pasó el sábado. Escucharlo se ha convertido en uno de mis pasatiempos favoritos y no creo que eso cambie con el tiempo.

Me había invadido una enorme inseguridad en el pecho, suele pasarme, sobre todo cuando tengo cambios hormonales o por las píldoras anticonceptivas; el día que inventen una y que no afecte el estado emocional sería más que feliz. Siempre he sido segura de mi misma, de mis capacidades, mi forma de ser o mi apariencia física pero cuando se trata de que alguien aprecie eso en mí, ahí suelo desequilibrarme.

Tengo frases grabadas en mi mente que no puedo borrarlas, tampoco quiero porque me hacen feliz: “yo no quiero algo sencillo, quiero a Estrella y vivir al lado de ella puede ser difícil a veces porque está loca”, “eres mi prioridad”, “eres el amor de mi vida, siempre has sido tú”, “te amo más que nada”, “Siempre he querido estar solo pero te conocí y ahora quiero estar contigo”, “Eres mi principal apoyo”, “Tu foto en mi billetera es bien terapéutico”, “estaba esperando a la indicada, eres la indicada”, “No hay nadie más bonita que tú”, “Quiero que todos sepan la hermosa novia que tengo”, “No hay otra persona con la que quisiera estar, que no fueras tú”.

Ver su cara los domingos se me ha vuelto una costumbre hermosa, hacerle el amor al despertar es uno de mis rituales preferidos: “Llevamos tanto tiempo y esto no se pone aburrido” ¿cómo se podía poner aburrido? Si cada vez que nos besamos solo queremos desnudarnos. Es tan excepcional que seamos diferentes en cuanto a las personalidades pero en el sexo nos volvemos tan iguales que lo hacemos con furia, con tanta perversidad y lujuria. No puedo dejar de desnudarme o subirme encima para que me toque. Nunca en mi vida había experimentado algo remotamente parecido. Es el mejor sexo que he tenido en toda mi existencia y lo hace mucho mejor cuando hay amor; el amor lo mejora todo.

“Me entusiasma la idea de un futuro juntos”, no fueron exactamente esas palabras pero es lo que quiso decir y no me asusta, no quiero salir huyendo. Quiero quedarme y quiero besarlo por mucho más tiempo, para toda mi vida.

(…)













martes, 10 de abril de 2018

UN POST DE AMOR

No soy de las personas que pone en su estatus en Facebook que tiene una relación, tampoco de las que celebra cada mes o cuenta los días, mucho menos soy de las que llena su muro con cosas cursis pero para ser sinceros, estos últimos meses me la he pasado subiendo fotos cursis. Yo nunca fui así. Me gusta ver las muestras de afecto que hay en las redes sociales, como fotos, comics inspirados en alguien, vídeos y frases melosas; claro, siempre y cuando no sean muy exagerados, suele darme arcadas cuando me empalaga esto. Yo escribo todo el tiempo, sin embargo, hace tiempo no comparto algo sobre mi estado sentimental actual, pues debo confesarles que estoy enamorada.

Enamorarse es algo tan hermoso como cualquier experiencia de amor. Podría decir que es mi estado favorito aunque para ser honesta, yo no me enamoro fácilmente; casi dos años he estado huyendo de este sentimiento o quizás sea porque nadie me intereso lo suficiente como para arriesgar.

Luis y yo nos conocimos en el momento en que nos teníamos que conocer y llegó justo en el momento de mi vida donde no me faltaba nada, mentí, siempre me faltó él. No recuerdo exactamente la fecha que nos vimos por primera vez, sé que fue en la primera semana de febrero del año pasado, no conocía nada sobre él y ahora tengo sus lunares grabados en mi mente. Recuerdo que estaba parado en la sección de cervezas en Wong, con su polo negro, mochila y su enorme barba. Ninguno de los dos pensaba hasta dónde íbamos a llegar y míranos ahora, diciéndonos “amor” a cada rato, besándonos y tomándonos de la mano al caminar.

En la vida no hubiésemos coincidido en algún sitio porque él no frecuenta los lugares que voy y yo no frecuento los lugares donde va pero no me arrepiento de haberlo conocido como lo hice, antes lo tenía marcado en la cabeza, ahora no me importa, nada en lo absoluto.

Siempre creí que el amor tenía que doler, hacerme llorar para sentirlo real ¡Qué equivocada estaba! Lo que Luis me da, a pesar de nuestras muchas diferencias, es tranquilidad, seguridad y me da amor sin medida, y eso hasta cuando nos peleamos.

Y ¡Vaya que nos peleamos! No creo mucho en eso de que los polos opuestos se atraen pero Luis y yo somos muy diferentes, él es algo introvertido y yo, pues no, siempre estoy riéndome escandalosamente o dando una opinión y la defiendo así esté equivocada, luego me rectifico si no tengo la razón pero ya hice un escándalo de eso. Luis dice que en ocasiones soy una persona difícil de tratar, no obstante, su paciencia y su amor es más fuerte que mi complicado y jodido ser.

Hoy mientras corría, recordé exactamente el día que por primera vez me dijo: “Te quiero”; estábamos acostados, cansados, adormilados después de haber recibido su cumpleaños y de haber abierto sus regalos. Me abrazo por la espalda y yo disfrutaba del momento, la calma que me da no lo había experimentado antes, nadie me tuvo paciencia como él la tiene conmigo, decidí cerrar mis ojos y ponerme a dormir; y en segundos sentí un suspiro cerca de mi oído y su voz, segura y tierna al mismo tiempo, diciéndome: “Te quiero”, mis ojos se abrieron enseguida, mi cuerpo se puso rígido y el nudo en mi garganta apareció, esa frase se me había ido directo al pecho haciéndome feliz. Traté de tragar saliva, queriendo evitar llorar pero no pude, sin que se diera cuenta lagrimeé, me seque enseguida y voltee a besarlo, también le dije que lo quería, mi mente quería decir más cosas pero el corazón lo tenía agitado.

Debo admitir que mi lado frío se descongela cuando estoy cerca a él, mi miedo de arriesgar es casi nula. Frecuentemente soy alguien detallista pero no como lo soy con él, tengo una creciente necesidad de hacerlo feliz, de engreírlo, de darle todo lo soy y hasta ahora no me explico por qué. Es como cuando lo tengo cerca y lo único que quiero es que me bese, que me toque, que me haga suya; tengo ese libido prendido y esa atracción que hasta ahora me cuestiono ¿cómo es posible esa conexión?

Luis. Luis tiene el tipo de ojos que podría contener el sol, la luna, y las estrellas; al mismo tiempo siento que tiene más que galaxias, universos pero sobre todo, en sus ojos, si mirara lo suficiente podría encontrar mi corazón.

Es la persona más hermosa que he conocido, físicamente también lo es pero quiero escribir de su alma; y puedo asegurar que tiene el alma de niño más adorable que me ha tocado ver, no puedo explicar la ternura que brota en mi cada vez que se acuesta en mi pecho y tengo la necesidad de
protegerlo, quererlo y tenerlo ahí por un buen rato. Y amo cada parte de lo que voy conociendo de él, sus gustos raros, su inteligencia, su manera de analizar todo, de cómo arquea la ceja cuando esta disgustado o la expresión que tiene en el rostro cuando se empalaga de algo, o cuando me habla del póker, de las cosas que le gusta hacer; escucharlo hablar se ha convertido en uno de mis placeres favoritos y lo admiro. Admiro lo que hace, como se expresa, como me hace reír. Admiro lo que hace pero sobre todo, admiro el gran ser humano que es, lo mucho que ha vivido, que ha aprendido, que ha superado. Admiro su valentía, sus miedos, sus heridas porque a pesar de ello, no se derrumba o si lo hace, está ahí un rato y luego vuelve a estar de pie. Admiro lo altruista que es, lo empático, lo amoroso. El amor se trata de esto también, de admirar y reconocer como es la persona que amas, sin llevarlo a la idolatría. A pesar de eso, podría adorar sus besos todos los días porque es eso que me mantiene con pequeñas alas en los pies.

No pretendo que cambie. No le pediría que cambie nada, me gusta así como es, analítico, nerd, raro, amoroso, un público difícil en cuanto mis chistes, que no le guste mucho las verduras, la comida recalentada o el pescado. Que se quede despierto hasta tarde jugando en la computadora, que sea distraído, que olvide lo que a veces le digo, que sea ansioso. Me gusta la paciencia que tiene conmigo, que no juzga por lo que digo o hago, que me da tranquilidad que no había experimentado antes. Me gusta que sea detallista y que siempre me de mi espacio. Y no podría juzgarlo, el amor no es juzgar; el amor es aceptar, comprender y abrazar todo de esa persona, desde las manías más difíciles de tratar hasta lo más tierno que puede llegar a ser. Luis podría contarme las cosas más inverosímiles, paradójicas, jodidas que ha pasado o que piensa hacer y yo no lo juzgaría, no cruzaría las manos con desaprobación ¿Quién carajo soy yo para hacer eso a la persona que amo? Sonrío y solo brota en mí ese amor de ternura, sorpresa o cariño.

Disfruto pasar el tiempo con él, inclusive si solo estamos en silencio o sentados hablamos de nada. Y me gusta su nariz, sus cejas o la forma tan bonita en la que sonríe; también la manera en la que me mira a los ojos tan directamente y me dice que me quiere. Y la mejor sensación que tengo desde que lo conozco es la manera en la que le hago reír, siento que mi compañía le hace feliz, eso es lo que deseo para él, que sea feliz. Y cuando siento que se ríe de mis chistes, de alguna anécdota o de mi torpeza, me da ganas de pasar mucho tiempo con él, tal vez el resto de mi vida para poder ver esa sonrisa en su rostro porque lo que más quiero es que sea feliz, necesito hacerle feliz.

Luis es el primer pensamiento en mi cabeza en la mañana cuando me despierto y mi último pensamiento antes de ir a la cama. Me sonríe en mis sueños. Cuando está triste, me siento triste y cuando veo su sonrisa, me siento increíble como si no hubiera otra cosa en el mundo que me haga feliz.

Antes de irme a dormir, pienso en las palabras que dijo, leo los textos de amor que me manda, las cosas que nos reímos, los momentos en silencio que compartimos y cuando sueño, sueño con él porque se trata de él, siempre se trata de él.

Luis, el amor más bonito que tengo, es alguien que vale la pena luchar y lucharía, cada día, todos los días para que esto funcione, para que lo nuestro siga y podamos reírnos por mucho tiempo más.

No sé qué nos depara el futuro, no tengo idea de cómo estaremos de acá a unas semanas, meses o años, no suelo pensar mucho en eso o proyectarme pero disfruto el tiempo que estamos juntos.

Nuestras diferencias hacen que esto en ocasiones sea un desastre pero es nuestro desastre y es un desastre hermoso. Me hace feliz y a la vez me da un poco de miedo, es ahí donde me doy cuenta que es exactamente lo que necesito.

Con amor para mi amor, Luis Mariategui.








jueves, 5 de abril de 2018

El amor eres tú, el amor es Luis

Me había involucrado tanto con la literatura inglesa, el romanticismo contemporáneo o los poemas tan irritantes, que el amor me parecía algo ajeno a los libros, que el amor tenía que doler para que sea real ¡Qué equivocada estaba!

Luis y yo nos conocimos en el momento en que nos teníamos que conocer y llegó justo en el momento de mi vida donde no me faltaba nada, mentí, siempre me faltó él.
No recuerdo exactamente la fecha que lo vi por primera vez pero sé que fue la primera semana de febrero del año pasado, no conocía nada y ahora tengo sus lunares grabados en mi mente, así como su piel, tersa y cálida, es como respirar un aire dulce.

Luis se ha convertido en mi eterna obstinación, mi amigo, mi tierno cómplice, mi amante empedernido, mi sueño profundo, mi amor fuera de los libros. Cuando toma de mi mano, no me importa nada ni donde iré a parar porque sé que me cuidara en cada paso.
No sé en qué momento empecé a enamorarme de Luis. No pretendía hacerlo, no estaba en mis planes, no quería una relación pero aquí estoy, desvelándome y escribiendo versos a las tres de la mañana porque no puedo evitarlo y tengo miedo, miedo de no poder más con esto que siento o llegar a saturarlo con mi forma de ser tan expresiva, casi desordenada y tan cambiante. El me ama como soy.
Podría enumerar mis miedos pero ahora que lo pienso bien, están desapareciendo porque su amor hace eso, me hace olvidar mis temores más profundos.
Soy de las que detestaba profundamente el que las personas hablen del futuro así a la ligera, que se proyecten; le hui infinitas veces contemplar el futuro de pareja. Pero cuando Luis lo hace, esos miedos desaparecen, no me da ganas de salir corriendo o hacer un comentario negativo, me pasa totalmente lo contrario. Me quiero quedar, quiero saber si tendremos una mascota, si lo llamaremos “Rulfo” o si nos pelearemos por usar el baño. Quiero saber si nos quitaremos el control remoto o la computadora, saber quién cocinara la cena o si tendremos sexo antes de salir a trabajar. No sé qué más nos podría pasar pero sí sé que necesito a Luis en mi vida, en mi presente y en mi futuro. No quiero a nadie más, lo quiero a él, así cómo es, analizador, engreído, algo raro y que quiera tener todo bajo control. Pero lo paradójico de todo es que conmigo le cuesta tener el control porque yo nunca sé cómo estaré hoy, mañana o pasado mañana. No tengo idea si los polos opuestos se atraen, no creo en esas falacias pero sí creo en el amor que sentimos. Ese amor que hace que quiera que sea mejor persona cada día, que saca la mejor versión de mi misma y no me duele sino me hace feliz.
Quiero hacerle el desayuno a Luis todos los días, quiero despertarme y lo primero que haga es besarlo. Quiero que cada primera semana de febrero nos tomemos unas cervezas sentados en el malecón y que sea nuestra tradición, así como la primera vez que nos vimos. Quiero taparle con una cobija mientras duerme y seducirlo antes de dormir. Quiero tener un perro. Quiero comprar cada jueves una pizza enorme y devorarlo juntos. Quiero un futuro pero también quiero nuestra individualidad, así como lo tenemos ahora. Quiero todo con Luis. Todo.


jueves, 15 de marzo de 2018

LAS PRIMERAS VECES

"Me he convertido en alguien que antes criticaba", comentaba una amiga comediante cuando le enviaba un texto a su novio. Ella tan aferrada al amor duro, de esos que ella no se dejaba cursileriar y que no apostaba por más que unos meses.

Hablamos de las primeras veces que haces cosas. Me quedé con la conclusión de que las primeras veces después de los veinticinco son experiencias totalmente ajenas a la chica de menos edad. Le pones más feeling a las cosas, la piensas bien antes de hacerlas y definitivamente terminan por dejarte huella. Ella, a sus treinta y seis años, empezó a ser cursi, admitió que tenían una canción juntos, que publican fotos cada cierto tiempo y se emociono horrores que su pareja le dedicara unas palabras en su rutina de comedia y que admitiera delante de todos que ella es su novia. "Parecía una chiquilla, saltando en mi mente por como había admitido que me quería delante de todos, fue algo nuevo y bonito para mí" comentaba y yo, en toda mi cursileria y mi pasado amoroso con la literatura inglesa, donde ser romántica era un requisito, pues me alegre por ella.

Puedo entender que antes, ella tenía miedo de arriesgar, de experimentar y obviamente el miedo de hacer que alguien sea el primero en muchas cosas, eso podría ser bien o también mal, y es en ese último que a veces nos enfocamos, paniqueandonos del por qué debería ser el primero en que haga cosas y volvemos a ser frías, de corazón duro. Podía entenderla, a pesar de mi lado romántico, mi corazón para dar afecto estaba duro, quizás porque mi primer amor me hizo basura, trapeando mi corazón el piso y queriendo que me convierta en el clavo que saque su clavo que jamás pudo olvidar. Sin embargo, logre otra vez construir mi muro y estaba todo bien, después de un tiempo lo volví a abrir pero nunca hice tantas primeras veces, trataba de no hacerlo o tal vez no me inspiraba a hacerlo,
le llame "amor de mi vida", fue la primera vez que le llame a alguien así, celebraba mesarios, nunca hice eso. No obstante, yo fui sus primeras veces, me presentó a sus padres como la novia, me dedicó un discurso en su graduación, subió fotos de él y mía en sus redes, me publicaba un "te amo" cada mesesario y yo no le hice conocer a mi mejor amiga de ese entonces, cocinó, me regaló unos zapatos hermosos, un peluche gigante y hasta me esperaba cuatro horas en la calle hasta que terminara mi programa de radio. No odiaba lo que hacía, me gustaba ser la primera vez de alguien, fue un sentimiento hermoso. Pues yo lo único que me atreví hacer fue un libro con su nombre, con todos los mails enviados y mi amargura de haber terminado. Es posible que haya hecho más cosas por primera vez pero ¿por qué no lo recuerdo? Debería, creo.

Después de dos años, me encuentro en la relación más bonita que he tenido en la vida. Con alguien que admiro, que me tiene paciencia y que me da su amor sin medida alguna. Luis me hace templar las piernas y me pone, después de mucho tiempo, nerviosa. Y con él, empecé hacer muchas cosas por primeras veces, y se siente increíble pero asusta un poco. Nunca había dormido con alguien y pues, ahora necesito acostarme en su pecho un rato para estar bien, me atreví hacerle una torta de chocolate en su cumpleaños, yo no paro en la cocina si no es para comer; no suelo ser expresiva y con él trato de serlo, es más creo que he dicho más "te amos" con Luis que en toda mi vida. Posteo cada foto que pueda con él, puse mi foto de perfil en el whatsapp, nunca hice esto hasta del wallpaper en mi celular. Le trato de presentar a mis amigos o quienes se involucran conmigo, solía salir por mi lado. Me he cuestionado por primera vez lo poco empatica que puedo ser. Siempre pensé en el sexo pero por primera vez tengo una actividad sexual muy activa y adictiva porque se trata de Luis, obvio. La primera vez que no tengo idea de los meses que pasan y que no me importa. Tengo una foto de ambos en mi billetera, nunca en la vida pensé hacer esa huachaferia, he criticado esto por años y veme aquí, derrochando amor. Primera vez que descarto mis reglas, me baño en la ducha de alguien que conocí en dos días, que me quedo a ver netflix y tengo una serie de pareja, que me cepillo los dientes con su cepillo. Es la primera vez que quiero engreír a alguien y que llamo "familia", quiero que sea mi familia.
No sé si yo he sido sus primeras veces de algo pero no dejaré de hacer muchas cosas por primera vez por temor. Quiero que Luis sea mis primeras veces de esas cosas que no experimente jamás, por más pequeñas y bobas que sean. Lo quiero todo con él, así no sea yo muchas veces su primeras veces y esta bien, yo solo quiero sea el mío.

sábado, 20 de enero de 2018

...


Cuando te miro a los ojos, no quiero apartar la mirada. Me haces sonreír por cada palabra que sale de tu boca y cuando me devuelves la sonrisa, me derrito toda y no por ser verano porque tú hasta en invierno me das calor. Me he cuestionado todo el día ¿qué haría sin ti? Si eres lo que más quiero ahora. 

Envuelve tus manos alrededor de mi cintura y que el mundo se detenga aunque el planeta entero me importa una mierda con tal de que tú no despegues tus manos de mi cuerpo. No te dejaré ir.

domingo, 10 de diciembre de 2017

BONITO AMOR


¿Cuántos grandes amores se llegan a tener durante la vida? Me pregunté mientras me ponía crema en la cara para irme a dormir.

La primera vez que me enamoré, sentía que podía ser para siempre. La primera vez que sientes eso es increíble, tu estómago siempre andaba nervioso y tratabas de hacer lo correcto, de comportarte de manera diferente. No fue tan malo hasta que descubres que te utilizaron para olvidar a alguien, fui maso menos como “el clavo que saca a otro” pero al final no saque nada. Todo lo que recuerdo es: “No puedo olvidarla y no lo haré”, destruyendo mi corazón por completo ¿Cómo podía estar conmigo y pensar en otra persona? Mi sentido de querer se había desvanecido.

Cuando te rompen el corazón por primera vez, no lo olvidas. Y lo recuerdas como un aprendizaje, no más. Después de haber sanado mi corazón y haber parchado ciertas grietas, empecé a salir con amigos, tener citas pero no involucrarme con nadie, no quería, no sentía que era necesario. Cree “reglas” y una “lista” de la cual llegue a respetar y así nadie podía lastimarme.

Pasaron dos años y medio o tres cuando me enamoré por segunda vez, el encuentro más agradable que había tenido, conocernos así de manera casual me hizo volver a pensar y hablar de amor en ese momento. Fue un “siéntate a mi lado, vamos a conversar” en la ida del trabajo. La charla fue grata, la compañía también. La mayoría de veces he sido alguien jodidamente molesta, así que burlarme de sus malos chistes o la manera en cómo llevaba los lentes era genial, pasó el tiempo y a las tres semanas ya pensaba en este tipo que conocí en el paradero de bus. Al principio, como todo, era genial pero después, cuando pasa el tiempo vas conociendo a las personas y el amor que llegué a sentir me dolía. No supo cómo moldearse a cómo era y empezó a criticar mi forma de ser, que al principio le llegó a gustar. Sus constantes explosiones de ira y las cosas hirientes que me decía, me hacía cuestionar varias veces ¿Cómo era antes de conocerlo? Mi forma de ser trato de cambiar por alguien que no era y ese amor dolía. Quería pesar que de esto se trataba, todas las novelas que leí, todas las historias que escuche hablaban de ese amor que dolía, que no se podía más, que llegaba hacer daño y quería pesar que eso era real, que de verdad el amor que me dolía era real pero en el fondo sabía que no iba a durar, sabía que me iba a hartar porque me amo más a mí que a alguien más. Se acabó y me fui, sin embargo cuando yo estaba resignada a empezar de nuevo, él volvía para otra vez desequilibrar mi estado emocional, un día me trataba bien y otro día no, un día prometía algo y otro día lo olvidaba. Escribí todo lo que me hizo sentir, desde lo bonito hasta lo más terrible y al final tuve que huir e irme de esta ciudad para poder liberarme y me encontré otra vez, fue maravilloso.

Aprendí que nadie más podía hacerme eso, me volví más fuerte, fría y sentí que el amor no tenía que dolerme, se supone que debería ser todo lo contrario. El viaje me hizo ver lo maravillosa que puedo llegar a ser, que si he querido pero no lo han recibido bien y ese ya no es mi problema.

Seguí viajando, saliendo con amigos, amigas y teniendo salidas con tipos que a la segunda cita ya no querían verme, les parecía absurdo mis reglas, mi lista o la forma en como estaba manejando estas cosas. Estos dos años sola me sirvieron un montón para darme cuenta que quiero y que debo mejorar en mí, volteaba a ver mis errores para no volverlas a cometer porque puedo ser descuidada, olvidadiza, distraída pero no vuelvo a cometer los mismos errores. Mi seguridad volvió, amé más mi cuerpo y por primera vez me sentía más sexy que años anteriores.

Y ahora, estoy experimentado un amor que no había sentido antes. Lo conocí de una manera que no pretendía hacerlo al igual que no pretendía enamorarme.

Descarté por completo mis “reglas”, mi “lista” y deje que él me besara. Empezó de la nada, con el mejor sexo que había tenido y se convirtió después en algo más que eso.

Desde que acostó su cabeza en mi pecho algo en mí empezaba a cambiar, no pretendía involucrarme, no quería, me rehusaba hacerlo pero ¿Cómo podía huir si me daba esas conversaciones inteligentes, esas caricias tiernas por la mañana o la forma en la que me hacía reír? Entonces de la nada decidí no huir, como solía hacer cuando alguien me empezaba a gustar. Decidí quedarme, arriesgar porque juro que no puedo pensar en algo más que no sean sus besos.

No me cabía en la cabeza ¿Quién no apreciase la maravillosa persona que es? ¿Quién podía juzgarlo por cómo es? ¿Qué clase de personas le hacían sentir así?

Y empecé a tener la necesidad de hacerlo feliz, quiero verlo feliz, necesito que sea feliz, solo así puedo serlo yo y esto es algo que no he hecho antes. Me considero alguien individualista, a decir verdad, toda mi vida solo he pensado en mí y ahora es diferente.

Él me da un bonito amor, así como el título de este post, me da esa tranquilidad que no había experimentado antes, esa seguridad y respeta lo que pienso, me respeta y me valora. No le da miedo mostrarme su lado vulnerable, no me prohíbe cosas y está siempre buscando un balance para que lo nuestro funcione.

Está sacando lo mejor de mí, haciéndome descubrir que es lo que me falta mejorar, ser empática por ejemplo. Había escuchado un par de veces que me faltaba eso pero no tenía la necesidad de cambiar hasta que me di cuenta que por él quería mejorar esa parte de mí porque eso me hace mejor ser humano y fue ahí donde descubrí que me importa más de lo que había pensado.

Hay un montón de cosas que me gusta de él, como su nariz, sus ojos, su sonrisa, sus gustos raros, es hermoso, por dentro y por fuera. Vi que era perfecto y entonces empecé a amarlo. Después descubrí que no lo era y lo ame aún más.

Su bonito amor, sus detalles y lo que siente por mí me hace sentir que puedo volar y al mismo tiempo pisar tierra. Esta clase de amor que quieres tener siempre porque encuentras serenidad, cobijo y cariño.

Somos diferentes y esa diferencia es apasionante y tierna, con él puedo tener ambas sin problema.

Y cuando me mira a los ojos tan directamente diciéndome que me quiere, pues eso es todo lo que necesito para ser feliz y soy feliz, tengo esa felicidad que no quiero que acabe nunca.

Quiero ser sus domingos por la mañana, sus viajes en el bus. Quiero sus llamadas telefónicas y sus peculiaridades. Quiero estar en sus días de enfermedad y bañarme con él cuantas veces pueda. Quiero su risa, sus brazos alrededor de mi cintura cuando caminamos, quiero su contacto visual, ser parte de su sonrisa. Quiero ser el lugar donde llegue cuando este perdido, hacerle una taza de café. Quiero ser el otro lado de su cama, tener nuestros dedos entrelazados. Quiero su pasado y quiero tener un futuro complicado de emociones extraordinarias porque el enciende un fuego dentro de mí que ha quemado mi alma hasta su núcleo. Complejo y divertido, con el cabello oscuro y desordenado, sus ojos en los que me pierdo. Somos dos personas diferentes pero nuestro tiempo de encontrarnos es perfecto, tan bueno que para mí esto llega a ser un momento que marca mi vida para siempre, cuando se trata de él, todo cambia. No sé cómo sucedió. Ni siquiera puedo mirarlo sin volver a enamorarme.

Podría seguir escribiendo más cosas y todas las tengo en mi mente, me tiene así perdida en el tiempo inventando frases de amor cada diez minutos. Son las cuatro de la mañana y aún no tengo sueño, solo quiero escribir de este bonito amor que me hace sentir. Y lo mejor de todo es que el futuro no me atormenta, quiero estar con él por mucho tiempo, peleando, reconciliándonos, dejándonos de hablar y después llenarnos de besos, dormir abrazados, despertar con caricias y darnos este amor que me hace tan feliz, que me hace sonreír, que me hace sentir de maravilla.

En cuanto a la pregunta con cual inicié este post “¿Cuántos grandes amores se llegan a tener durante la vida?”, no sé, he cometido muchos errores en mi vida pero si todos y cada uno tuvieron que pasar para asegurarme de estar aquí, en este momento, de conocerte, entonces perdono a todos y que me disculpen pero el amor que tengo ahora, es el mejor que me ha podido dar la vida.


Hay varios tipos de amor, existe el que seguro buscas ese alguien que es exactamente como tú, es lo que la mayoría de la gente se conforma. Pero luego está el otro tipo de amor, todo el mundo nace con un borde desigual, y algunas personas anhelan esa pieza que se ajuste perfectamente. Lo buscarás para siempre si es necesario. Y si tienes la suerte de encontrarlo, serás una persona diferente a la que eras cuando comenzaste.